Dejo la ventana entreabierta mientras me dejo llevar por el arroyuelo del silencio. De pronto entra una corriente cálida y densa., me pierdo en terrenos transandinos, recorriendo una ruta virtuosa de seriedad, llena de rocosos deseos.
Sueños deliciosos, besos de chocolates que deben saber a fresa, destellos de intenciones tan confusas como precipitadas.
Una cita a ciegas o a oscuras y con las manos atadas. Se revuelve en su cama mi ansiedad mientras la tapo con las mantas de la esperanza esperando que los susurros de la bella doncella no se los lleve el viento.
Una cita a ciegas o a oscuras y con las manos atadas. Se revuelve en su cama mi ansiedad mientras la tapo con las mantas de la esperanza esperando que los susurros de la bella doncella no se los lleve el viento.

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