viernes, 21 de mayo de 2010

Un Recuerdo De Aquel Instante

En ese instante la realidad de sus palabras me abrumó. Caí en la cuenta de que todo era cierto. Nunca había pensado que aquello fuera tan terrible. Nunca creí que todo fuera a llegar tan lejos. Todo el mundo me incitaba a caer de la nube. Todo el mundo me aconsejaba ver las cosas como eran. Pero aunque engañarse es malo, a mí me ayudaba a ser feliz. Seguro que hay cientos de millones de personas que llamen cobarde a quien se engaña a sí mismo para ser feliz, pero supongo que es porque no se dan cuenta de que todos nos engañamos, al menos un poquito, con tal de ser felices.



Hubiera dado cualquier cosa por poder engañarme en ese momento. Habría dado cualquier cosa, por al menos, no saber lo que estaba pasando. Deseaba mantenerme alejado de la realidad. Fue entonces cuando llegué a dudar de la existencia de la felicidad como se duda de la existencia de un dios. Quería romper todo lo que había sido. Deshacerme por completo e intentar tener la esperanza de poder inventarme de nuevo a mí mismo .Siempre había creído que estaba hecho para dirigir grandes barcos, pero, ¿de qué sirve cuando la tristeza juega el papel de huracán arrebatándome el timón y todos los demás componentes de tu propio barco?

1 comentario:

Deyvi dijo...

simplemente sueños son los que pensamos y anhelamos,
a partir de aquel momento en cual tomemos la desicion de aserlo y de trazarnos aquel punto en cual tendremos que llegar empieza una cantidad de caminos en los cuales tenemos que tomar la direccion correcta y aportar aquello que en algun momento sabiamos que teniamos que utilisarlo conocimiento..!