Me quedé huérfano, vagabundeando por los grises contextos de mis sueños. Mentiras encubiertas de ilusión pereciendo, esperanza ahogada en un mar de segundos llena de olas de soledad. Mi corazón vagabundo dejaba las húmedas huellas del llanto sobre el frío asfalto de la Calle, sobre el suelo de ése interminable pasaje del terror, como una incertidumbre que vuelve con el tiempo, un tormento emocional que iba a una playa hecha de granitos de tristeza llena hoy de castillos derribados, aquellos que levanté antaño con los moldes de mis fantasías más dulces. Me quedo mirando cómo se sumerge mi luna en el horizonte marino, ya que al fin y al cabo, mañana será otro dia.
